martes, septiembre 28, 2004

Mar adentro

Puesto que tuve la oportunidad de verla ayer, que menos que desgastar teclado redactando un par de líneas sobre la película de moda.
El primer comentario va a ser crítica cinematográfica de la fina: Bardem es la hostia, lo siento, pero no sé explicarme mejor.
La película no me decepcionó en ningún sentido: actores, fotografía, guión, no se me ocurre nada malo que decir.
Sobre el tema que trata no esperaba que me aportara nada nuevo, ya que creo firmemente en la libertad individual de decidir lo que cada uno quiere hacer con su vida. Yo ahora puedo tirarme por una ventana o meter el dedo gordo del pie en un enchufe si me apetece. Ramón Sampedro no podía. Creo que hay que vivir la vida lo mejor que sepamos o podamos, pero como dicen en un momento de la película: "Vivir es un derecho, no una obligación". Aunque sea un poco reiterativo, yo añado que nadie tiene derecho a arrebatarnos la vida, pero tampoco a obligarnos a vivirla
Por ahora Alejandro Amenábar sigue sin decepcionarme

lunes, septiembre 27, 2004

La última ola

Leo en la prensa de hoy el informe de bajas causadas por el huracán Jeanne en Florida: 6 muertos y 3 desaparecidos. Está cifra contrasta terriblemente con el rastro que ha dejado este mismo fenómeno metereológico con nombre de fémina en Haití: más de 2.400.
Al final todo se reduce a una cuestión de dinero, y de medios para defenderse. Los muertos son todo iguales pero las circunstancias que les rodean no.
No es lo mismo ver en el periódico como la gente se pelea por un saco de arroz, que saber que un surfista se ha dado por desaparecido. Espero que aparezca, pero tal vez ha querido coger la mejor ola de su carrera como surfer, una ola grandiosa que sólo puede ser generada por un huracán, aunque fuera una ola sólo con billete de ida. La última ola

viernes, septiembre 24, 2004

La testa perduta di Damasceno Monteiro

Siempre me ha gustado mucho Antonio Tabucchi, desde que leí Sostiene Pereira (recomendable tanto el libro como la película que se hizo sobre él) pero hoy me apetece recomendar otro libro del mismo autor: La cabeza perdida de Damasceno Monteiro.
Si bien no es tan brillante como Sostiene pereira, o a mí no me lo ha parecido, creo que es un libro que merece la pena leer. Destaca un personaje genial: el abogado Fernando Mello de Sequeira, aristócrata y anarquista, de verborrea imparable y didáctica, no es el personaje principal pero como si lo fuera (ya lo avisa la propia contraportada del libro).
La historia comienza cuando Manolo el Gitano se encuentra un cadáver decapitado, ya hasta aquí puedo leer...
Se puede encontrar en la colección de Compactos Anagrama, número 275.

jueves, septiembre 23, 2004

Coleccionistas somos

¿Qué es lo más divertido que hemos podido ver en la tele durante el mes de septiembre? Efectivamente: los anuncios de colecionables. Aquí, un servidor se ha comprado el número uno de la colección de Saramago, dos libros por un precio irrisorio; por cierto por si alguien no lo ha leído, le recomiendo encarecidamente Ensayo sobre la ceguera. También "he picado" con dos vídeos porque me gustó mucho Moulin Rouge, pero en fin, estos no son los anuncios divertidos, los que me hacen disfrutar de la vida son los coleccionables íntegramente dedicados a "los coches de Tintín", a "construyáse usted mismo los inventos de Leonardo", y posiblemente el mejor de todos: "coleccione tapas?? o chapas?? de champán". El año pasado fue bastante memorable la colección de cascos históricos, que por cierto, no ha vuelto a salir, yo que esperaba con ansia contenida el casco franco-prusiano (en sus modalidades con penacho y sin penacho) me tendré que aguantar si él un año más. Me atrevo a proponer alguna colección de mi cosecha como propuesta para el año que viene: pelos de artistas famosos recogidos de la ducha y con certificado de autenticidad, calzoncillos y bragas de época para que podamos fardar con nuestras parejas, o quizás..., no sé me ocurre más, si alguién quiere aportar algo que lo haga, internet está para eso. Coleccionen, señores, coleccionen, tal vez encuentren la felicidad en cómodas entregas, número uno y dos a mitad de precio, por supuesto.